« Un solo relato queda como camino: El Ente es. »
Parménides
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América

Tienes el cabello majestuoso y
blanco
como el de las más ancianas,
pero eres la más joven y
la más hermosa de
esta tercera porción del universo.

Tus inmensos rizos
se lavan eternamente
en las espumas
del mismísimo sur embrabecido.
Tu belleza blanca
atravieza de norte... a norte
todo mi continente.
Tus lágrimas siempre,
y sin exepción alguna,
descienden hacia
las profundidades marinas.
Talvéz para ir a mostrarle
tu propio canto
a las amigas retorcidas
y brillantes
del poeta dormido.
Tus rugidos ancestrales
han hecho temblar
la tierra asustada.
Tus iras han acabado
con generaciones
y con sus frutos.
De seguro te revelastes
frente a la no-justicia.
Talvez te impresionaron
mis lamentos.

Cuenta la leyenda
que sólo la doncella
más preciosa,
pudo ahogar tu ombligo austral,
incansable y poderoso.
Y en tu sureña calmación,
y de tu tanto llorar,
formastes aquel espejo
grandioso y horizontal
para que cada noche
vinieran las tres Marías
a peinar su propia hermosura.

Tu profundo orgullo
nunca se contentó
con la invasión del intruso
y dejastes pasar la libertad
de un lado a otro
y la ofrecistes
como el mejor juguete
que cuidamos
cuando eso de niños.
En tu primera navidad sin nombre,
porque
en ese tiempo no había tiempo,
se la regalastes a Manuel
y él me la dió a mí.

Cuando te atravesé por encima
pero con mucho respeto,
me arrodillé
en el aire sagrado de tus vapores
y me dejastes impresionado
para siempre.
Me debe haber sucedido
lo mismo que al dios invencible
pero él se posecionó de tí;
por eso eres su palacio preferido
desde donde ha dejado
de cuidar a sus olvidados
porque
en tu lecho se quedó dormido.

¿Ya no es hora
que despiertes Pillán?
Neftalí
no debió morir tan joven;
justo antes,
debería haber sido él,
el hidalgo,
que te declarase
su amor por escrito.

Exilio

El Bardo sempiterno ya bien
reveló nada más; que,
« ¡...de la misma muerte
eres sin piedad
su segundo nombre! »

Las extremidades
de ningún arco iris,
te alcansarán.

Te misionas
en apañarle el suelo a la vida,

pero...

... el musgo volverá
a crecer en su pradera
y el pantano será
nuevamente el aposento
del lirio narcisista
y también
del narciso enamorado.

Será derrotada el alma impropia
y La Humilde
volverá a pasearse por el prado.

Ausencia

¿Con quién hablo...
...si no es conmigo mismo?
¿Cómo me escuchas
si no estás aquí a mi lado?
¿Qué pena será
la que ando fabricando todavía?
¿Qué será
de esta pobre alma mía
cuando la dejen vacilando
en esta tierra tan lejana y fría?

No comprendas tu, caminante
los tornados de esta vida.
Pasarán tantas de tantas a la vez
que ninguna memoria
sera capaz de retenerlas.
Volarán los pájaros hacia el suelo
y se encumbrarán a los altos
las hormigas.

Admirará el valiente
la fantasía del humilde
y el poderoso será
para siempre derrotado.
Volverá el rey de los pobres
y su poder será puesto
al servicio del olvido.
Reinará aquel
de abajo de los ríos
y todas las palomas
envidiarán su nido.

Será escuchada
la historia de la vida.
Y el hombre por fin
se encontrará frente a frente
a su destino.

Reflejos

El tiempo y la edad
van reflejando.
Y reflejando nos vamos alejando.
Me reflejé en tus reflejos
y tú en los míos
quedastes atrapada.

De los tuyos y de los míos
no queda casi nada;
más,
los nuestros bastan
para restar en vida.

Violeta

Naciste en la calle.
Creciste
a la vera del camino.

Al principio
fue tu canto.
Al final
fue tu canto.

Al principio
no te hemos comprendido.
Al final
no te hemos comprendido.

El desprecio y el miedo
expulsáronte
de tu nuevo mundo.

Once

Mientras el 11
tenga dueño
será dificil
que descanse el alma!

¿Y...
cuándo descansarán
los muertos...
si aún no descanzan las suyas?

Rapa Nui

Aún espero conocerte
como un deseo escondido.
Pero ante tí
sólo me presentaré
como un grande
y no como un pobre diablo
que ni para acariciar tuviera.

El futuro no está puesto por escrito
y quién sabe todavía?

Estás mirándome
con esa divina paciencia
todavía.

Me atraes como si a nadie
más atrajeras.

Los alagos que de tí escucho
pártenme de envidia
el corazón.
Pero si ellos,
tus otros amantes eternos
te causan alegría ...
... de tu alegría,
a lo lejos,
me alegro yo.

Mas tú;
siempre esperándome,
–pienso yo–
aunque después del día
en que te encuentre
como amante arribando a su destino;
seguirás esperando todavía,
y nada, ni nadie
podrá por completo complacerte.

Reino de burócratas

Como una tela de araña
que cubre toda estructura,
la burocracia cuelga
de las corbatas de hombres anti
anti-revolucionarios,
anti-reaccionarios
anti-imperialistas,
anti-socialistas
solo burócratas
corrompidos por el sebo del hilo
esperan ser libados
por burgueses y aristócratas.

Si antes pendía sólo de la super-estructura
ahora cuelga hasta en el baño público,
en la escuela, en la casa y los sindicatos
en las calles, micros y taxis
en los partidos, sectas y religiones.

Tanto cuelga, que hasta mi corazón
si hace un tiempo, sin más ni menos
irrigaba con sangre mi cuerpo;
ahora para hacerlo,
necesita de aurículas y ventrículas
de venas y arterias,
de leucocitos y burócratas glóbulos blancos
y glóbulos comunistas
y vasos linfáticos
de aorta y palpitaciones
que sólo exitan mi infra-estructura nerviosa
para producir en el cerebro
pega para burócratas del cráneo.

Los oficinistas sólo producen aire
para burocracia
los curas, misas de burocracia
los políticos revoluciones
para la super- super- super estructura.

Hasta la poesía está repleta de ella.

Si como poeta busco un nuevo estilo
me piden patentes, registros y papeles
que comprueben si es auténticamente mío;
y por eso, prefiero robarle
un poco de estilo
a Galiardi o a Neruda
que yo no busco fama
sino más bien esperanza
que yo no busco dinero
sino la libertad
de mis células cerebrales
que necesitan concretizar su pensamiento
en versos diminutos
sin orden ni gramática
sólo poesía
anti-burocrática.

Tortura

¿Para que cantar si
a nadie le impresiona
mi canto?

¿Serás tú
quién escuche
el lamento de un mendigo?

Entonces
posees la verdad de la vida,
cabalgas
en las letras de tu siervo
y miras
el futuro con tus ancias.

Me gustaría atrapar una nube
aquí en mi lienzo
y no se como alcanzarla
todavía.
¿Me enseñarías tú,
con tu risa clandestina,
el camino prohibido?

¿O será que;
―el que escribe―,
tendrá que deletrear
su propia suerte?

¿Por qué las dudas
se acuñan en mi lecho
y respuestas
no salen de mi pecho?

No preguntes más
y serás el elegido.

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